El fin del endurecimiento de Israel

AB-LOS DOS TESTIGOS DEL APOCALIPSISSaludos amigos, hoy quería que disfrutasen con un excelente video documental en hebreo con subtítulos en español, que nos apercibirá del momento profético que estamos viviendo. Es solo una muestra de lo que está ocurriendo en estos últimos tiempos, cuando cada vez más judíos están abriendo sus mentes al evangelio eterno. Cumpliendo con el plan divino de restauración de Israel, últimamente proliferan los estudios acerca de Yeshúa llevados a cabo por los propios judíos, que movidos a celos como explicó el apóstol Shaúl (Pablo) en el capítulo once de la «Carta a los romanos», reclaman justamente el origen hebreo de Yeshúa rescatándolo de la falsa imagenería gentil, y emancipándose asimismo de la ceguera común orquestada por el judaísmo rabínico ortodoxo que desde siglos solo acepta su halajá o doctrina como válida, negando la evidente riqueza y diversidad dentro del propio judaísmo.

Noten el acierto simbólico al usar un árbol en el video a modo de cruz en forma de letra hebrea tsade צ (que simboliza al justo o tsadiq), y que recuerda así mismo a los dos palos que el Eterno le ordena juntar al profeta Ezequiel: Judá y Efraim (judíos y diez tribus asimiladas del norte restauradas de entre los gentiles). También nos evoca los dos olivos mencionados en Zacarías, y en el capítulo once de Revelación y  de Romanos principalmente. Aprecien también el detalle acerca de la fecha sugerida para el nacimiento de Yeshúa en Pésaj (Pascua hebrea), durante la primavera, que obviamente explica el hecho de que los pastores estuvieran por la noche cuidando del rebaño, cosa improbable en invierno. En otra ocasión daremos también otra versión del nacimiento de Yeshúa, bastante interesante desde el punto de vista simbólico y que correspondería al tiempo de la fiesta de Sukkot o Tabernáculos.

Podemos asegurar que estamos conociendo el fin del endurecimiento de Israel. El fin o propósito del Eterno en ello, y el fin o cese de dicha dureza.

Disfruten de este interesantísimo documental en la lengua de nuestro hermano mayor (Rom 8:29). Shalom.


Caminos y calzadas

vuelveteamiEn el primer post de presentación mencionamos la conocida parábola del hijo pródigo, entendiéndola como un retorno al camino (mediante la teshuvá o arrepentimiento) del hijo que regresa a su padre. Efraim, nombre que agrupa las diez tribus perdidas de Israel, abandona sus ídolos mudos, comidas inmundas y falso día de reposo para emprender la vuelta a casa, los orígenes hebreos de su fe.

Hoy vamos a estudiar un poco más acerca de ese camino, para comprobar si realmente existe respaldo bíblico en interpretar las Santas Escrituras desde la perspectiva hebrea. Y para ello indagaremos en algunos versículos de Isaías, comparándolos con otros textos del Nuevo Pacto sobradamente conocidos, que nos aportarán la claridad suficiente para captar el sentido profundo de aquella frase llena de significado pronunciada por Yeshúa, en respuesta a una pregunta de Tomás: «[…] Yo soy el camino, y la verdad y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.» Jn 14:6 (Biblia de Guillermo Jünemann). El contexto inmediato obliga a reconocer ante todo que primordialmente estas palabras se referían a su marcha hacia el Padre tras su muerte y resurrección, y que si deseaban finalizar con éxito  ese mismo «viaje» los discípulos solo podrían lograrlo siguiendo los pasos de su maestro. Y no solo eso, sino que toda esperanza de salvación está fundamentada en la efectividad del sacrificio sustitutivo en el madero por parte de nuestro Mashiaj. Pero cabe preguntarnos si los primeros discípulos y Saulo de Tarso, conocido como Pablo, tenían simplemente estas palabras en mente cuando se referían al camino, o si el sentido abarcara un amplio abanico de significados, como creemos. Veamos algunos versículos…

«Esto empero te confieso, que conforme a aquel Camino que llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas» Hch 24:27 (RV 1909).  Nos place resaltar estas palabras a modo de pórtico, pues recogen el nombre al que respondía la congregación de los discípulos de Yeshúa de Nazaret, y son las que han dado nombre a este blog.  Debemos notar que la Reina Valera de 1909 vierte de manera perfecta la palabra griega «αιρεσιν» [hairesis] que puede significar tanto herejía como secta, pero que en este contexto solo puede tener el primer sentido, ya que difícilmente los detractores de semejante movimiento iban a utilizar el mismo sustantivo con el que se referían a las diversas corrientes del judaísmo de su época, como la secta de los fariseos o saduceos, perfectamente aceptadas a pesar de las diferencias que pudieran existir entre ellos. La mayoría de versiones optaron por el vocablo equivocado, tal vez para evitar el uso más despectivo. Por otra parte, cabe preguntarnos si los judíos no simpatizantes con ese «Camino» simplemente lo rechazaron y lo tildaron de herejía por proclamar sus seguidores como Mesías al llamado nazareno, o si podría haber alguna otra razón en relación a dicho repudio; Pablo en la carta a los romanos parece poner el dedo en la llaga: «Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; mientras Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó» Rom 9:30-31 (RV95). Los celos del hermano mayor de la parábola del hijo pródigo se parecen mucho a la reacción de los judíos que rechazaron el  Camino entre otras cosas por no poder asumir  que el Padre recibiera a los gentiles «que no iban tras la justicia», sin necesidad de cumplir previamente con los preceptos que demandaba la ley, principalmente el de la circuncisión. HIjo+ProdigoRecordemos la reacción del hijo mayor en Lucas: «[…] Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo» Luc 15:29-30 (RV95) Les remitimos al excelente estudio del hermano Yosef Sánchez en la página Amishav para un mayor entendimiento del significado profundo de la parábola. Solo adelantamos que en el contexto inmediato se utiliza la parábola de las diez dracmas: les dejamos a ustedes la tarea de averiguar qué relación tiene el número diez con la parábola del hijo pródigo y sobretodo con las palabras proféticas inspiradas del Sumo sacerdote Caifás en Jn 11:51-52: «Esto no lo dijo de sí mismo, sino que como era el Sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos» (RV95). ¿Quiénes serán esos que estaban dispersos? ¿Cuándo fue que Yeshúa los congregó en uno? ¿Será que tiene algo que ver con la llamada oración sacerdotal del capítulo 17 de Juan (Yohanán)?…

«Entonces habrá un camino para el remanente de su pueblo que quedó en Asiria, como lo hubo para Israel en el día que subió de la tierra de Egipto» Is 11:16 (RVA). En este verso pareciera que el profeta está alentando la esperanza de que el Eterno se guardaría un resto de entre los deportados a Asiria, a fin de devolverlos a su tierra. Pero por otra parte sabemos que las tribus fueron asimiladas; ¿cuándo entonces los devolvió el Eterno a Israel?  No se preocupen, ya volveremos más tarde a este mismo versículo.

«Aquel día habrá una calzada desde Egipto a Asiria. Vendrá Asiria a Egipto y Egipto a Asiria, y Egipto servirá a Asiria» Is 19:23 (Jer 2001). En hebreo la palabra que se tradujo como «calzada» es  מְסִלָּה [mesillah]. Es la misma que la RVA tradujo en el versículo anterior por «camino». Me parece más aproximado traducirla como «calzada». El diccionario de Moisés Chávez afirma que su significado es «vía» o «camino empedrado».

«Allí habrá una calzada, un camino, y será llamado camino de santidad. El inmundo no viajará por él, sino que será para el que ande en ese camino. Los necios no vagarán por él» Is 35:8 (NBLH). Hemos usado las palabras «camino» y «santidad» en minúscula para ser más fieles al espíritu del texto y evitar que se pensara que lo citamos de manera tendenciosa. Obviamente aquí el profeta no utiliza esas palabras como nombre propio, por tanto el uso de la caja alta por parte de esta versión, la Nueva Biblia de los Hispanos, no está justificado, y está interpretando en vez de simplemente verter el significado de una lengua a otra. Usan la mayúscula posiblemente pensando en que se refieren proféticamente al Camino, nombre referido a los seguidores de Yeshúa. En cualquier caso ya comenzamos a notar que en las palabras del profeta no tenemos que quedarnos con el sentido superficial  de la palabra «camino», sino que al referirse a él como «camino de santidad» está apuntando a algo (¿o a alguien?) que trasciende el sentido literal. Un detalle por lo demás interesante: la versión de los LXX utiliza en este pasaje el vocablo «διεσπαρμένοι» [diesparménoi], veamos la Biblia de Jünemann que lo recoge: «Habrá allí camino puro, y camino santo será llamado; y no pasará, no, allí impuro; ni habrá allí camino impuro, y los dispersos andarán por él, y no errarán, no» Is 35:8 (Jünemann). Y aún más claro lo deja la Biblia Kadosh, que aunque en muchas ocasiones muestra ser tendenciosa, en este verso capta plenamente el sentido: «Habrá allí una carretera, un camino, llamado Camino de Kedushah. Los inmundos  no pasarán por él, sino que será para aquellos que han sido dispersados y ellos no se extraviarán por él» Is 35:8 (Kadosh) Si alguno tiene dudas de que realmente la Septuaginta y las versiones que siguen su lectura están en lo cierto, a parte de que normalmente hay que dar preferencia a la LXX por basarse en el texto hebreo que Yeshúa y los apóstoles utilizaron (lo desarrollamos brevemente después), fíjese qué se lee dos versos más abajo: «Los redimidos de Yahvé volverán, entrarán en Sión entre aclamaciones, y habrá alegría eterna sobre sus cabezas. ¡Regocijo y alegría les acompañarán! ¡Adiós, penar y suspiros!» Is 35:10 (Jer2001). Si el grupo de redimidos, el resto, de Yahvé, retorna, significa que estaba disperso. El propio contexto nos sirve de segundo testigo para afianzarnos en el sentido que estamos desvelando.

«Una voz clama: “En el desierto abrid camino a Yahvé, trazad en la estepa una calzada recta a nuestro Dios”» Is 40:3 (Jer2001). ¿Nos suenan estas palabras? ¡Claro que sí! Son las palabras referidas a Juan (Yohanán) el Bautista, justo cumpliendo  esta profecía preparando al pueblo para la venida del Mesías mediante la exhortación al arrepentimiento, justo antes del inicio del ministerio de Yeshúa. Ahora empezamos a entender el significado profundo del que hablábamos antes. Dos versos más abajo leemos: «Se revelará la gloria de Yahvé, y toda criatura a una la verá. Pues la boca de Yahvé ha hablado» Is 40:5 (Jer2001). ¿Se refiere tan solo a la venida de Yeshúa y a los años que estuvo predicando y sanando hasta su muerte en el madero? En cierto modo sí, pero ¿toda criatura vio la gloria de Yahvé? Vemos, como en tantas otras profecías, un cumplimiento que se «extiende» desde los tiempos de Yeshúa hasta el tiempo del fin. Empieza de manera anticipada pues, como dijo el maestro, el reino del Eterno ya está presente entre sus discípulos, y nosotros no somos de este reino, sino embajadores del venidero. Pero tendrá su pleno cumplimiento con la restauración de todas las cosas.

«Haré andar a los ciegos por un camino que no conocían, por senderos que no conocían les encaminaré. Trocaré delante de ellos la tiniebla en luz, y lo tortuoso en llano. Estas cosas haré, y no las omitiré» Is 42:16 (Jer2001). ¿Recuerdan el texto que leyó Yeshúa de pie en la sinagoga?: «El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» Luc 4:18-19 (Jer2001). Encontramos hasta ahora  una gran cantidad de referencias en Isaías que son apropiadas por parte de Yeshúa y los apóstoles como referidas a su tiempo. Permitan ahora un pequeño detalle acerca de este versículo; leamos qué porción de Isaías leyó Yeshúa: «El espíritu del Señor Yahvé está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahvé. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad; a pregonar año de gracia de Yahvé, día de venganza de nuestro Dios; para consolar a todos los que lloran, para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu abatido. Se les llamará robles de justicia, plantación de Yahvé para manifestar su gloria» Is 61:1-3 (Jer2001). Encontramos diferencias entre los dos textos, pero no hay contradicción entre ellos, como los detractores siempre nos quieren hacer ver. En primer lugar, si nos fijamos, Yeshúa simplemente se detuvo en la lectura tras las palabras «a pregonar año de gracia de Yahvé», porque el día de la venganza en su tiempo aún no había llegado, al igual que la recompensa del mundo venidero. Leyó simple y llanamente hasta donde se cumplieron las palabras de Isaías, por eso finalizó la lectura asegurando: «[…] Esta escritura que acabáis de oír se ha cumplido hoy». Pero, por otra parte… ¿dónde hablaba Isaías de los ciegos? Sí fíjense bien, no existen esas palabras en el capítulo 61 que hemos citado. No es un espejismo, vuelvan a leerlo frotándose los ojos si hace falta. Lamentablemente para los apasionados defensores de la Reina Valera del 60 debo comunicarles que tampoco se encuentran en su Biblia, como en la mayoría de traducciones de que disponemos, las cuales acostumbran a seguir el texto masorético. Así que si la RV60 y las demás Biblias están en lo cierto, y son la inerrable Palabra de Dios, o Yeshúa no sabía leer en hebreo o cambió el texto intencionalmente. Personalmente no creo que ninguna de estas dos posibilidades sea cierta, sino que más bien el hijo de Yosef leyó el texto hebreo sobre el que se basó para su traducción siglos antes la Septuaginta o versión de los LXX, que sí contiene esas palabras en el pasaje de Isaías. Posteriormente, durante los siglos VII y X, se realizarían varios cambios en las Escrituras por parte de los masoretas, cambios que mayormente fueron intencionales para negar la mesianidad de Yeshúa. Y entre ellos se encuentra la modificación del presente pasaje. Vean cómo recoge el texto de Isaías la Biblia de Jünemann, que sigue muchas veces la LXX: «Espíritu del Señor sobre mí; por lo cual me ha ungido; a evangelizar pobres enviándome, a sanar quebrantados de corazón, a predicar a cautivos perdón, y a ciegos, vista» Is 61:1 (Biblia de Jünemann). Dejaremos este tema para otra ocasión en que podamos abordarlo de manera más profunda, para el interesado le remitimos de momento al tremendo estudio llevado a cabo por el hermano Moshé Yoseph Koniuchowsky El Factor LXX (Septuaginta) Sobre robarte tu fe.

Veamos a continuación el llamado cántico del Siervo de Yahvé:

«42 1 He aquí mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones. 2 No vociferará ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su voz. 3 Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará. Lealmente hará justicia; 4 no desmayará ni se quebrará hasta implantar en la tierra el derecho, y su instrucción atenderán las islas. 6 Yo, Yahvé, te he llamado en justicia, te así de la mano, te formé, y te he destinado a ser alianza del pueblo y luz de las gentes, 7 para abrir los ojos ciegos, para sacar del calabozo al preso, de la cárcel a los que viven en tinieblas.» Is 42 1-7 (Jer2001, énfasis nuestro)

Es curioso que siendo que la mayoría de versiones opinan que este cántico está hablando del Mesías, omiten descaradamente parte del versículo 6 cambiando «yo te formé» por otra palabra que ni por asomo aparece en el hebreo. Veamos qué dice nuestra «entrañable» Reina Valera del 60: «Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones» Is 42:6 (RV60, énfasis nuestro). A manera de prestidigitador nuestro querido traductor hizo desaparecer el verbo «formar» como si de un inocente conejo se tratase y… ¡voilà! apareció el verbo deseado. El hebreo utiliza la raíz יצ”ר [yatsar] que significa formar, la misma utilizada para referirse a la creación de Adam cuando expresa «formó Dios al hombre del polvo de la tierra».  Me sorprendió constatar que incluso la Biblia rumana del ex sacerdote Dumitru Cornilescu, la cual acierta muchas veces en sus decisiones al traducir, en esta porción también se decantara por tapar el vocablo hebreo. Como le escuché una vez a Yosef Sánchez de Amishav «¡aquí huele a monje!». Y como en cierto momento me aconsejó medio en broma un amigo católico (que el Eterno tenga misericordia de él y lo convenza ;)): «nunca te fíes de un trinitario». Como pueden observar hay que tomar el consejo muy en serio.

En resumen, rastreando el vocablo «camino» nos hemos percatado de que el profeta no solo está pensando en su época, sino que el consuelo profético de sus palabras se extiende hasta los tiempos de Yeshúa, llegando hasta la consumación de todas las cosas en el mundo venidero. Hemos visto que «el Camino» se refiere tanto al mismo Yeshúa como a la corriente del judaísmo que él inició, y entrevimos además que posee cierta relación con la misión de reunir en uno a los dispersos de Israel. ¿Se acuerdan del versículo de Isaías 11:16 que hablaba de una calzada para el remanente de Asiria? Prometimos volver a él y ha llegado el momento. Lean todo el contexto y gócense en el Señor: «Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará. Reposará sobre él el espíritu de Yahvé: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahvé. Y se inspirará en el temor de Yahvé. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de oídas. Juzgará con justicia a los débiles y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus labios matará al malvado. Justicia será el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos. Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahvé, como cubren las aguas el mar. Aquel día la raíz de Jesé, que estará enhiesta para estandarte de pueblos, las gentes la buscarán, y su morada será gloriosa. Aquel día volverá el Señor a mostrar su mano para recobrar el resto de su pueblo que haya quedado de Asiria y de Egipto, de Patrós, de Cus, de Elam, de Senaar, de Jamat y de las islas del mar. Izará bandera a los gentiles, reunirá a los dispersos de Israel, y a los desperdigados de Judá agrupará de los cuatro puntos cardinales. Cesará la envidia de Efraín, y los opresores de Judá serán exterminados. Efraín no envidiará a Judá y Judá no oprimirá a Efraín. Ellos se lanzarán sobre la espalda de Filistea Marítima, a una saquearán a los hijos de Oriente. Edom y Moab bajo el dominio de su mano, y los amonitas bajo su obediencia. Secará Yahvé el golfo del mar de Egipto y agitará su mano contra el Río. Con la violencia de su soplo lo partirá en siete arroyos, y hará posible pasarlo en sandalias; habrá un camino real para el resto de su pueblo que haya sobrevivido de Asiria, como lo hubo para Israel, cuando subió del país de Egipto» Is 11:1-16 (Jer2001) Vean también Rev 19:15 (Jer2001): «De su boca sale una espada afilada para herir con ella a los paganos; él los regirá con cetro de hierro; él pisa el lagar del vino de la furiosa ira de Dios, el Todopoderoso» Aquí se vierte la palabra «εθνη» [etnoe] por paganos, y creo que con gran acierto, aunque la mayoría de traducciones usaron «naciones». Los dos usos son correctos, pero el contexto de juicio requiere el sentido de gentil o nación como ajeno al judaísmo y al Elohim de Israel., y, por tanto, pagano. Vemos así que el profeta está siendo transportado a los últimos tiempos, cuando «la tierra estará llena de conocimiento de Yahvé», y se consuma el misterio del que nos hablaba Pablo en Romanos 11:25: «Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, no sea que presumáis de sabios: el endurecimiento parcial que sobrevino a Israel durará hasta que entre la totalidad de los gentiles» (Jer2001), Fíjense bien en la relación entre izar bandera a los gentiles, y reunir a los dispersos de Israel, del texto de Is 11:12. Cuando el soldado eleva una bandera es con el fin de que todos la vean y agrupar o reunir las tropas para dirigirlas en una dirección, en este caso liderando el retorno.  Así que el misterio es que lo que aparentemente en principio parecían dos grupos (gentiles y judíos) mediante el Mesías se nos revela como uno solo y  el mismo Israel. «Efraín no envidiará a Judá y Judá no oprimirá a Efraín». Es una esperanza realmente alentadora el saber que aquellos de los gentiles llamados a «salir fuera» no envidiarán más a Judá, sentimiento que ha provocado tantas aflicciones al pueblo judío. Tampoco abandonarán al Mesías de Israel precisamente por una envidia diferente, que presenciamos en estos últimos tiempos, en los que en según qué ámbito religioso se idealiza exageradamente a dicho pueblo. Sino que más bien será Judá quien será movido a celos como apuntaba Pablo en Romanos, una vez que Efraim retome sus derechos como hijo pródigo; un celo sano que estimulará a Judá a reconocer  la fe mesiánica en Yeshúa dejando de oprimir a los que la sostienen.

Espero que este estudio haya sido de bendición para ustedes y sientan que el tiempo dedicado ha merecido la pena. Roguemos que el Espíritu del Santo nos ayude a discernir más claramente el Camino, y que nos use para dirigir a otros en dicho entendimiento, como usó a Aquila y Priscila para perfeccionar a Apolos (Hech 18:26).

Que la Gracia y la Paz del Padre y nuestro Señor Yeshúa el Mesías esté con todos ustedes.

Hasta la próxima.

Lehitraot.

El Camino de Efraim

rabino-miguel-botello-blogSaludos a todos, gracia y paz de parte de YHVH nuestro Padre y del Señor Yeshúa el Mesías. Me alegra poder comenzar este nuevo blog cuyo objetivo es transmitir la buena nueva de salvación a toda la comunidad de internautas, haciendo énfasis en el retorno profético de las diez tribus perdidas a sus orígenes hebreos y a la adoración del Elohim de Israel, tal como está reflejado en Juan 11:51-52. Es un privilegio poder participar, por medio del Espíritu Santo, en el último movimiento profético de la historia de nuestra humanidad perdida, justo antes de la venida del Mesías, colaborando con él y siendo guiados por el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas para librarlas del pecado y unir a las dispersas bajo el dominio de su cayado.

A lo largo de las Santas Escrituras solo se habla de un pueblo escogido por el Eterno Creador del cielo y de la tierra: Israel;  y una sola ciudad santa: Yerushaláim, o Jerusalén, como comúnmente se la conoce. Demasiado tiempo ya se ha intentado cuestionar la autoridad de nuestro Amo y Señor, de manera velada a veces, y de manera directa y frontal en otras ocasiones, por medio de la fraudulenta y postiza teología del reemplazo. Mucho se ha escrito ya sobre este tema, a favor y en contra de dicha doctrina. ¿Por qué otro blog más dedicado a las raíces hebreas de la fe cristiana o mesiánica? No pretendemos, como alguien podría barruntar, añadir nada nuevo a un camino tan trillado desde estos últimos años. Antes al contrario, nuestra pretensión es la de simplemente sostener la fe una vez dada a los santos. Nadie puede negar que el establecimiento del Estado de Israel en 1948 no ha dejado indiferente a nadie, y que posiblemente es uno de los elementos que han contribuido a la enorme proliferación de escritos sobre las relaciones entre judaísmo y cristianismo, erigiéndose como un monumento demostrativo del poder del Elohim de Israel, justo cuando parecía que iba a ser exterminado. Cada vez más cerca de que el novio venga a buscarla, la virgen del Eterno se deleita ante la inminencia de las profecías mesíanicas y mileniales de Isaías 66, Ezequiel 40-46 y Zacarías 14, entre otras. Y hoy ya cobran sentido. La tierra está con dolores de parto. El hijo pródigo está regresando. El Padre saldrá a buscarlo en breve.