El Camino de Efraim

rabino-miguel-botello-blogSaludos a todos, gracia y paz de parte de YHVH nuestro Padre y del Señor Yeshúa el Mesías. Me alegra poder comenzar este nuevo blog cuyo objetivo es transmitir la buena nueva de salvación a toda la comunidad de internautas, haciendo énfasis en el retorno profético de las diez tribus perdidas a sus orígenes hebreos y a la adoración del Elohim de Israel, tal como está reflejado en Juan 11:51-52. Es un privilegio poder participar, por medio del Espíritu Santo, en el último movimiento profético de la historia de nuestra humanidad perdida, justo antes de la venida del Mesías, colaborando con él y siendo guiados por el Buen Pastor que dio su vida por las ovejas para librarlas del pecado y unir a las dispersas bajo el dominio de su cayado.

A lo largo de las Santas Escrituras solo se habla de un pueblo escogido por el Eterno Creador del cielo y de la tierra: Israel;  y una sola ciudad santa: Yerushaláim, o Jerusalén, como comúnmente se la conoce. Demasiado tiempo ya se ha intentado cuestionar la autoridad de nuestro Amo y Señor, de manera velada a veces, y de manera directa y frontal en otras ocasiones, por medio de la fraudulenta y postiza teología del reemplazo. Mucho se ha escrito ya sobre este tema, a favor y en contra de dicha doctrina. ¿Por qué otro blog más dedicado a las raíces hebreas de la fe cristiana o mesiánica? No pretendemos, como alguien podría barruntar, añadir nada nuevo a un camino tan trillado desde estos últimos años. Antes al contrario, nuestra pretensión es la de simplemente sostener la fe una vez dada a los santos. Nadie puede negar que el establecimiento del Estado de Israel en 1948 no ha dejado indiferente a nadie, y que posiblemente es uno de los elementos que han contribuido a la enorme proliferación de escritos sobre las relaciones entre judaísmo y cristianismo, erigiéndose como un monumento demostrativo del poder del Elohim de Israel, justo cuando parecía que iba a ser exterminado. Cada vez más cerca de que el novio venga a buscarla, la virgen del Eterno se deleita ante la inminencia de las profecías mesíanicas y mileniales de Isaías 66, Ezequiel 40-46 y Zacarías 14, entre otras. Y hoy ya cobran sentido. La tierra está con dolores de parto. El hijo pródigo está regresando. El Padre saldrá a buscarlo en breve.